7 Reglas para vestir de blanco

En un mundo a color a menudo la mejor opción es el blanco, discretamente predomina y es inútil escapar de él.

El blanco se ha impuesto en nuestras vidas y muchas veces logra ser una opción difícil a la hora de usarlo, cargado de mitos y miedos, puede ayudarte muchísimo o llegar a perjudicarte…  pero haciendo las cosas bien todo irá de maravilla.

Para esto existen ciertas reglas que no debemos pasar por alto si lo que queremos es vestir de blanco.

Regla #1

Independientemente de si eres delgada o no, es importante elegir bien cada prenda, haciendo una breve observación en las texturas, ya que si esta es muy fina lo más seguro es que tienda a transparentarse, dejando a la vista lo que no queremos enseñar.

Regla #2

Si tu tono de piel es claro lo mejor será emplear accesorios de colores que contrasten como bufandas, collares, chaquetas, así no te verás muy pálida.

Regla #3

Es muy importante utilizar la ropa interior correcta, si no queremos que se note, el tip es que tu lencería sea de color blanca o piel y a su vez no usar pantalones muy ceñidos.

Regla #4

El poder del blanco es que puedes combinarlo a la perfección con cualquier otro color, sin embargo, si lo que quieres es disimular tus curvas lo mejor será no acompañarlo con tonos amarillos o pasteles, al contrario, sería mejor optar por tonos oscuros, esto le dará fuerza a tu outfit.

Regla #5

No podemos olvidar que el blanco se ensucia fácilmente por lo cual es mejor usarlo en ocasiones y lugares donde corremos menos riesgo de mancharnos.

Regla #6

En sí la idea no es vestirnos de blanco por completo, pero existe la posibilidad de hacerlo, creando un total look, que se ha puesto muy de moda; siempre y cuando pierdas el miedo y sigas las reglas que le van a tu silueta este puede llegar a ser un look muy atractivo.

Regla #7

Por último y no menos importante, si eres delgada por supuesto que este color te ayudará a aumentar el volumen de tu figura, es conveniente que no te pongas prendas ni demasiado flojas, ni muy apretadas. Como dicen, ningún extremo es bueno.

Ideal para el verano, sin dejar de lado el invierno, el blanco siempre será un color de luz que aporta frescura, y que nos permite conservar la elegancia sin olvidarnos del confort.

Pierde el miedo y añade claridad a tus prendas.

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