Fluir con un estilo holgado.

Hay dos cosas que nunca faltan en mi armario: vestidos y ropa holgada. Es parte de mi estilo personal, de una construcción de imagen donde he decidido fluir, bailar a mi ritmo y mostrarme fresca, sin poses.

Pero esto no siempre fue así, y de hecho en consultas con clientas cuando quieren incorporar prendas sueltas, siempre hay miedos al qué dirán. Que si se ve muy grande, que si se nota desprolijo, que si desdibuja la silueta, que si las hace ver mayores. En fin, mil prejuicios antes este tipo de molde.

Y es que como te decía al principio, para mí tampoco fue siempre así de fácil hacer decisiones de armario, y de hecho recibí muchas críticas de gente cercana, así como también en mi trabajo como blogger de moda en su momento por haber cedido al placer de llevar ropa suelta, muy suelta. Pero hablemos de esos temores que no te dejan probar estas prendas.

  1. Siempre que te planteas comprar una prenda holgada surge el miedo a no marcar lo suficiente tu cintura o alguna parte de tu cuerpo, y eso te hace sentir «poco femenina». Algo que es totalmente injustificado porque como siempre digo, se trata de actitud antes que nada.
  2. Cuando tienes un día triste o bajón eliges ir holgada, con lo cual tu percepción es que es un tipo de ropa para esos días grises, donde no quieres resaltar mucho. Otra vez un prejuicio que no te deja disfrutar de tus elecciones ni compras.
  3. Te da temor que alguien piense que ocultas algo (para ser exacta, unos kilos de más), y que por eso te pones ropa suelta. ¡De nuevo! prejuicios. Nada más atractivo que alguien que se siente segura de su cuerpo y no necesita marcarlo todo el tiempo.

Ahora también es cierto que hay algunas sugerencias para poder llevar alguna prenda holgada en tu outfit o como en mi caso, un look completo en este fluido estilo. Y tiene que ver con lo siguiente.

  • Puedes sortear que una de las partes de tu silueta vaya holgada y la otra ajustada. Por ejemplo blusa holgada y pantalón pitillo, o palazzo y top súper ceñida al cuerpo.
  • Si quieres que lo holgado apenas pueda ser un detalle también puede ser que haya solo una prenda complemento que sea de esta característica, por ejemplo: un blazer, una chaqueta denim o un kimono siempre sueltos y que apenas adornes tu silueta.
  • Llevar todo un outfit con prendas holgadas (como el que llevo yo), y que apenas marque la diferencia entre dónde empieza tu cintura y tu cadera, ya sea porque son de colores diversos, texturas diversas o un simple cinturón finito que divida tu cintura. ¡Ojo! esto solo si sientes la urgencia de remarcar tu cintura, sino, ve suelta por la vida 🙂

Con este post, y estos consejos, doy cierre a una colaboración que he disfrutado mucho. Se trata de Hamartía, una marca de diseño argentino que siempre uso, que nunca me defrauda en cuestión de moldería, y que siempre se atreve a más para estar acorde a todo tipo de estilos femeninos. Espero que se animen a echarle un vistazo, ya que siempre tiene cosas preciosas.

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