Me da miedo verme al espejo… ¿Qué hacer?

Lo que vemos no siempre es lo que es en realidad. Suena cliché, y hasta una frase armada pero es muy cierto. Y lo mismo pasa cuando estamos frente al espejo. Muchas de nosotras hemos sentido angustia cuando después de unos días (hay personas que incluso meses, años) nos volvemos a ver frente al espejo.

Los cambios que notamos son abismales, y lamentablemente no siempre nos roban una sonrisa o nos hacen sentir satisfechas. De ahí es donde nace esta fuerte recomendación sobre el ejercicio del espejo, que consiste en regalarse un par de minutos a diario frente al espejo con el simple objetivo de mantenerse actualizada con nosotras mismas.

Pero vamos más allá. Y pensemos cuáles son los posibles escenarios cuando nos encontramos con ese reflejo que no siempre nos gusta.

  • Te das cuenta que físicamente has cambiado. Ya sea por falta de actividad física o falta de descanso suficiente como para sentirte saludable y contenta.
  • Notas que hay ciertos signos en tu rostro que reflejan falta de cuidado, ya sea con tu piel, tus rutinas o incluso por caer en cuenta que el tiempo pasa y se nota en tu expresión (¡Hey! no tiene nada de mal cumplir años o ir madurando, pero muchas mujeres se angustian con ello).
  • Tu postura no es la misma y también refleja el tipo de actividades que haces últimamente (en piloto automático), como estar horas frente a la computadora, doblar tu espalda o incluso el cómo ahora andas cabizbaja.
  • Empiezas a sentir que la ropa que has estado usando no tiene nada que ver con cómo te sientes o lo que haces en tu día a día.

Los puntos mencionados anteriormente son situaciones por las que muchas pasamos, y no una vez sino algunas veces en nuestra vida. ¿Por qué? porque siempre estamos cambiando, queriendo vernos distintas y es más que válido que nos cuestionemos acerca de eso.

Pero este post no es para frustrarte o para hacerte sentir mal, sino para acercarte algunas respuestas a lo que puedes hacer con el fin de vencer ese miedo, y empoderar tu imagen. De hecho hace un par de días, publiqué un video donde hablaba mucho más explícitamente de este tema, porque es común sentir todo esto a fin de año.

¿Cómo vencer mi miedo frente al espejo?

  1. Genera el hábito. Si no estás acostumbrada a mirarte al espejo, incluye este hábito en tu rutina diaria. Te irás amigando con quien te encuentras en ese reflejo. Notarás que al principio lo que te molestaba, luego es reconocido como parte de ti y empiezas a conectar con ello.
  2. Haz un plan que incluya actividades físicas. ¡A mí tampoco me gusta el gimnasio, lo admito! sin embargo desde hace un año (lo digo con orgullo), me enfoqué a que debía sí o sí incluir actividades físicas en mi semana. Y así he generado el hábito de ir hasta 3 veces por semana a ejercitarme.
  3. Empieza con pequeñas metas que puedas cumplir. Como todos los días te verás al espejo, eso tiene que ser excusa para motivarte a lograr pequeños cambios visibles. Por ejemplo: No te gusta maquillarte porque te da pereza, sin embargo te encanta ver a otras mujeres cuando se maquillan. Empieza a probar el uso de cosméticos de forma gradual, así te irás acostumbrando a ese nuevo hábito y luego no lo verás como extra esfuerzo sino como parte de tu rutina. Y así puedes probar con prendas a las que antes no te animabas o accesorios que llaman tu atención.
  4. Háblate con respeto y cariño. No te pares frente al espejo para criticar lo mal que te percibes, sobre todo a nivel físico. Si tienes algún complejo (todas los tenemos) o te incomoda algo en ti, debes saber que no sirve de nada llenarte de odio contra esa zona de tu cuerpo. Al contrario, mientras más energías gastes en insultos, reproches y ofensas contra ti, más fuerza le estás dando a esa zona para que se sienta y se vea de forma negativa. Esto es algo que me ha costado mucho con ciertas zonas de mi cuerpo con las que desde pequeña no congeniaba, pero es cierto que con los años uno empieza a crear otro tipo de relación con su cuerpo, y lo mejor, a valorar la salud que tiene.
  5. Usa al espejo como tu mejor consejero. Cada vez que te pruebes algo nuevo todos los días mírate y fíjate lo que el espejo tiene para decirte. Una vez más, quién mejor que tú para saber lo que te hace sentir bien.

Si nos proponemos entablar una mejor relación con nuestra imagen, cualquier meta que nos planteemos será más fácil de conseguir. Toma tiempo, disciplina y mucha energía pero vale la pena, porque estarás invirtiendo en la mejor relación de tu vida, la que tienes contigo misma.

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