#ExperienciaClementi: Los primeros pasos.

Lo prometido es deuda! y tal como les había contado en un post anterior, les traigo un reporte sobre mi primera semana en Clementi Spa. Habíamos ahondado en el tema del cuidado no sólo físico sino interno donde nos permitimos un par de horas a la semana (o un poquitín más) para consentirnos y conectar con nosotras. Para algunas puede tratarse de terapia, para otra de lectura, quizás algo de ejercicio y por qué no una sesión de spa con énfasis en cuidado estético y clínico.

Cuando estoy en Londres, suelo crear este espacio a través de clases de yoga vinyasa, el cual no sólo sirve para relajar sino para ejercitarme. A su vez me comprometí a hacer por lo menos una  vez por semana algún postre saludable, que reemplace el consumo de harina o azúcar, y bueno finalmente aprovechando mi estadía en Buenos Aires, incluí sesiones en Clementi Spa porque necesitaba poner más atención a algunos puntos de mi cuerpo.

Una vez realizada la primera consulta con la Dra. Clementi, donde hablamos de cómo trabajar la zona del abdomen para combatir celulitis y flaccidez, se charló también del beneficio de incluir el drenaje linfático. De hecho había escuchado alguna vez de este tipo de tratamiento pero por desconocimiento de la técnica y sus ventajas en sí, nunca le había prestado tanta atención. Así que decidí probar.

Mis sesiones en Clementi fueron programadas para días lunes y miércoles y de esta forma dividir los tratamientos de forma más efectiva. Debo reconocer que cumplida la primera semana, ya sabía cuáles eran mis favoritos: se trata de la cavitación/radiofrecuencia y por supuesto el drenaje linfático.

Cavitación/Radiofrecuencia: se realiza para disolver adiposidades en determinadas zonas donde se acumula grasa y la segunda para tensar (efecto tonificación) la piel. Esto puede ser abdomen, piernas, glúteos, etc. Consiste en una sesión de 40 minutos con una máquina que realiza un trabajo sobre la zona elegida, permitiéndote eliminar poco a poco ese efecto de flaccidez en la piel.

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Drenaje linfático: Parecería que se trata de un sutil masaje, pero los efectos en el cuerpo son casi mágicos. Consiste en una técnica manual de movimientos que además de relajar, estimulan la eliminación de toxinas que acumulan los ganglios en tu cuerpo. Quienes realizan el drenaje deben ser personas ultra calificadas, pues los masajes deben ser muy suaves, precisos y sobre todo estratégicos. Algo que muchas personas desconocen son las contraindicaciones para realizar este tratamiento. Como por ejemplo que personas embarazadas, con problemas vasculares, o incluso durante sus tres primeros días de periodo (menstrual) no deben realizarse estos masajes, así como también pacientes oncológicos o con marcapasos  ya que ponen en peligro su salud.

Drenaje-linfatico

Siendo así, lo más recomendable es que quien recete el drenaje sea un médico que conozca a fondo tu historial clínico. Dicho esto, si no se está en ninguno de estos casos, el tratamiento ayudará a su circulación, a combatir la retención de líquidos, regular el funcionamiento de determinados órganos y por supuesto relajarse.

En mi caso, quedé más que encantada con el drenaje linfático ya que cuento con problemas de circulación y estos masajes me ayudaron a sentir mucho más livianas las piernas y aliviar calambres. Aún así, si apenas logré esto con mi primera sesión, no me quiero imaginar los otros beneficios que vendrán después una vez que finalice mis otras tres sesiones. ¿Quieren que les cuente más? La próxima semana profundizaremos en los otros tratamientos (y resultados).

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