SOS ¿Cómo huir de las tendencias y vestirme bien?

¿Te parece descabellado lo que propongo? La consigna surgió de un caso con una clienta de asesoramiento de imagen, donde me decía que no compraba nada en absoluto hace tiempo (no exagero cuando digo que tiene cerca de 20 ó 30 piezas en total, y que por ende quería mejorar su imagen pero sin volverse esclava de la tendencia, o compra por moda.

Parece todo un reto pero quiero que sepas que así como ella, hay muchas más mujeres que frente al desmesurado caudal de tendencias y propuestas de temporada, se quedan paralizadas y prefieren dejar de lado el tema de preocuparse por cómo vestirse, y no porque no quieran verse o sentirse lindas, sino porque se estresan pensando que para estar bien arreglada hace falta todo el tiempo estar cediendo a lo que “dicta la temporada”.

Este tipo de balances o análisis cada tanto lo traigo por acá, al mismo tiempo que se publican notas donde te informamos sobre las tendencias del momento, con una sola intención. Queremos que estés informada, pero no incitarte al consumo en exceso. Creo (y desde la experiencia como asesora) que mientras consumimos información de forma responsable, sentiremos que estamos bien resguardadas en cuanto a qué comprar, cuándo y cómo. Por el contrario que mientras consumes por consumir todo lo que puedes encontrar en blogs o redes sociales, lo único que te puede generar es ansiedad, y por ende caer en la compra compulsiva (o por el contrario, sentirte paralizada).

Así que vamos a anotarnos 5 recomendaciones para que puedas resolver este dilema, y sentirte segura de que apostar por algunas rutinas con tu armario o esporádicas compras, te mantendrán bien arreglada sin depender de la tendencia.

Vestirse Bien (sin tendencias)

  • Las cosas como son. La tendencia no te garantiza estar “bien vestida”, y de hecho este término es totalmente subjetivo, con lo cual acá la clave es primero identificar si la ropa/accesorios que tienes en tu armario está relacionada con tu estilo y agenda. De lo contrario significa que has comprado con poca consciencia de uso, y por ende se termina cayendo en el “no tengo qué ponerme”. Te comparto este video para ayudarte con eso.
  • Si tienes pocas piezas en el armario y ahora quieres de alguna manera invertir en nuevas cosas, no tienes que guiarte por la tendencia sino por tu estilo. ¿Qué colores son los que te identifican? ¿Prefieres las prendas lisas o con texturas? ¿Sueles sentirte atraída por lo básico o por algún estilo de marca en particular? Así no seas de comprar habitualmente, estas preguntas pueden ser respondidas.

A veces preferimos prendas en tonos neutros, y eso podría reflejar que somos de estilo clásico.

  • ¿No te gusta estar leyendo revistas o blogs, redes sociales? Muy bien por ti. Ahora, si deseas realmente incorporar piezas claves, te invito a visitar tiendas con varias opciones distintas a lo que siempre haces en piloto automático. Lo mejor es un centro comercial, alguna feria de marcas emergentes o hasta una tienda departamental (multimarca), donde tienes todo en un mismo lugar, con opción a alimentar tu creatividad y probarte lo que sientas que te atrae.

  • Trabaja tu actitud frente a la imagen personal. ¡No eres superficial por querer verte arreglada!, al contrario, tener ganas de poner más atención a ello hará que empieces a valorar más lo importante de cuidarte, y no sólo con la ropa sino con otras rutinas de cuidado (para piel, cabello, uñas, etc).
  • Si no tienes idea por dónde empezar, consulta a una especialista. Los asesores de imagen no te van a obligar a comprar cosas, al contrario. Te harán revisar pieza por pieza lo que tienes, probártelo, y luego revisar opciones a largo plazo, así como también te acompañarán en el proceso de auto descubrimiento que estás teniendo.

Últimos consejos:

  • Si el tema de las tendencias te estresa, quiero que sepas que existen muchas marcas y diseñadores que pueden encajar contigo sin dejarse llevar por el frenetismo de los lanzamientos todo el tiempo.
  • Quizás sea recomendable que chequees marcas enfocadas a prendas básicas, puesto que son atemporales, con tonos neutros, y que además se ajustan a distintas ocasiones sin tener que sacrificar tu bolsillo comprando miles de cosas para cada evento.

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