¡Aprende a leer las etiquetas nutricionales!

etiquetas nutricionales

Hoy en día la mayoría de las personas están tan sumergidas en el mundo de la practicidad que “no tienen tiempo” para ponerse a leer las etiquetas nutricionales. Simplemente se busca una solución rápida para salir del apuro de la cocina, y a lo mejor, este es tu caso. La realidad es que la mayoría de los productos alimenticios ultra procesados que se encuentran en el anaquel del supermercado son poco saludables.

Para mí es importante que tomes conciencia de que deberías evitar los productos procesados al máximo. Lo mejor es reemplazarlos con alimentos más saludables y naturales. Como vegetales y fruta fresca, que no tienen marca, que no han sido procesados y que NO necesitan etiquetas nutricionales para indicarte que son nutritivos.

¿Qué es un producto alimenticio ultra procesado?

Como su mismo nombre lo indica, un producto alimenticio procesado es un alimento natural que ha sido modificado de su estado original. Es aquel que fue sometido a un proceso, ya sea en frío o en caliente, para extraer algunos de sus mejores beneficios como por ejemplo agua o fibra y puedan tener una mayor vida en anaquel o una mejor apariencia. Durante este proceso se pueden o no agregar ingredientes adicionales, los cuales por lo general son dañinos para salud.

Algunos ejemplos de los productos ultra procesados cárnicos o en sus versiones basadas en plantas (y si, aunque sean basadas en plantas no quiere decir que sean saludables) son el tocino, hamburguesas, hot dog o salchichas, jamón, etc. Otros ejemplos de productos procesados son las papas fritas, harina blanca refinada, azúcar blanca, quesos, leche de almendra, etc.

¿Entonces qué hacer?

Lo importante aquí entonces es aprender a leer las etiquetas nutricionales para poder tomar mejores decisiones sobre qué producto del supermercado elegir y cuál dejar. Para ello te doy 3 tips básicos:

  1. Si el producto tiene más de 10 ingredientes no lo compres. Normalmente los productos mínimamente procesados contienen menos de 10 ingredientes y no tienen ingredientes añadidos extras. Por ejemplo un polvo de cacao solo debería contener cacao en sus ingredientes.
  2. Si el producto tiene “ingredientes raros” que no conozcas no lo compres. Esos por lo general son los ingredientes químicos añadidos de los que ni siquiera puedes pronunciar el nombre. Son los que tienen sustancias que generan daños en la salud con su consumo prolongado.
  3. Huye de todos los productos que contengan “sabor natural a” o “sabor idéntico a”, ¡esto no es natural! Es un sabor creado en laboratorio para simular al del ingrediente original.

Si quieres aprender un poco más sobre este apasionante tema te invito a descargar mi guía de 11 pasos para aprender a entender las etiquetas nutricionales que tienes en mi web.

Nota: Esta información no pretende sustituir un consejo médico profesional ni pretende reemplazar la consulta personal con un médico capacitado, farmacéutico u otro profesional de la salud. No utilices esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o condición. Siempre consulta con tu médico antes de cambiar una dieta, alterar tus hábitos de sueño, eliminar o tomar medicinas y/o suplementos o comenzar una nueva rutina de ejercicios.

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