Cómo cambiar tu rumbo y no perderte en el camino

rumbo

Cuando tenemos que elegir el rumbo que tomará el resto de nuestra vida, parece que lo hiciéramos desde un paradigma donde no podemos arrepentirnos nunca ni dar marcha atrás. Sin embargo la vida nos demuestra, una y otra vez, que las circunstancias cambian y que nuestros gustos y deseos de la infancia o la adolescencia no siempre se sostienen con el paso del tiempo.

Tal vez te pasó (como a mi) que tuviste un trabajo que no te gustaba, que no estás a gusto con tus elecciones actuales o estás sintiendo que es momento de cambiar de vivienda, de relación e incluso cambiar de ciudad o país. En algunos casos, ni siquiera se trata de una verdadera insatisfacción, sino que notamos que lo que estamos haciendo ya no funciona y tenemos que cambiar el rumbo. 

Tanto en un caso como en el otro, cuando damos el primer paso, debemos reinventarnos.

Y la gran pregunta que surge es:  ¿cómo lo hago? ¿Cómo puedo cambiar de rumbo y hacerlo bien?

Corresponde que te diga que no hay una receta mágica para que logres reinventarte en el área que elijas. Pero sí es fundamental correrte del «miedo a hacerlo mal». Posiblemente existan «errores» en el camino de la reinvención, pero poder cambiar el foco y comenzar a ver esos tropiezos como aprendizaje en vez de verlos como fracasos será la brújula que te guiará para que sepas por dónde sí, y por donde no, transitar.

¡Voy a dejarte aquí una serie de pasos que me han sido muy útiles en mi camino de reinvención profesional y que suelo transmitir a mis clientes en mis sesiones de Coaching online!

CONÓCETE A TI MISMO

Resulta curioso la facilidad que tenemos para hablar y definir a los demás y lo que nos cuesta hacerlo sobre nosotras mismas. Esto ocurre porque le dedicamos muy poco tiempo a trabajar en nuestro Autoconocimiento y desarrollo interno.

No puedes amar a alguien que no conoces, y esto aplica para tu propio auto conocimiento. No podrás definir desde dónde partes si no sabes quien eres realmente, qué te mueve, qué te asusta, qué te limita y qué posibilidades de cambio estarás dispuesta a vivir.

CAMBIA TU DIÁLOGO INTERNO

Convives con ti misma todo el día, ¿esto te resulta obvio? Pasamos todo el día teniendo conversaciones mentales con nosotras mismas y no siempre son conversaciones positivas y que abran posibilidades nuevas.

Comienza a mantener diálogos positivos, resalta tus fortaleza, entrénate en hablar de las soluciones más que de los problemas y esto lo verás reflejado en tus acciones y en tu estado de ánimo.

PIDE AYUDA

Solemos caer en la trampa de la auto suficiencia y nos convencemos que todo el proceso de cambio debemos hacerlo solas, que molestamos pidiendo ayuda y con estas conductas corremos riesgos de frustrarnos y abandonar en la primera de cambio.

Define si necesitas una mentora especialista en lo que quieres lograr, algún tipo de ayuda profesional o incluso un amigo o amiga que te escuche, te aporte un nuevo punto de vista o te acompañe afectivamente.

ESTABLECE UN PLAN DE ACCIÒN

Reinventarte y cambiar de rumbo no ocurre de un día para el otro y no te aconsejo que patees tableros impulsivamente. Lo ideal es que definas qué quieres lograr. En cuánto tiempo aproximado llegarás a tu meta y que agendes pequeñas acciones para avanzar cada día, cada semana o cada mes.

Con un plan trazado y definido será más sencillo poder ver los progresos y que no te angustie la ansiedad por lograrlo ya.

Ten siempre presente que los nuevos hábitos, y los objetivos cumplidos llevan su tiempo y su proceso. ¡Entrena tu paciencia!

¡¡¡EXITOS!!!

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